Noticias del quebrantahuesos en Sierra de Guara y su recuperación en España

Según el articulo de Luis Lorente «Sierra de Guara: quebrantahuesos con sello humano» (Fuente https://www.revistaquercus.es/noticia/3538/articulos/sierra-de-guara:-quebrantahuesos-con-sello-humano.html) y el articulo de Sarah Romer «El quebrantahuesos pasa de 30 ejemplares a más de 1.000 en España» (Fuente https://www.elconfidencial.com/medioambiente/naturaleza/2021-12-17/quebrantahuesos-espana-peligro-extincion_3342403/ )

Quebrantahuesos en vuelo – Foto de Andoni Canela

Sierra de Guara: quebrantahuesos con sello humano

La influencia ancestral entre hombres y buitres es evidente en la población de quebrantahuesos de la sierra de Guara, al sur del Pirineo aragonés. Siendo la más densa documentada hasta el momento, depende mucho de los restos ganaderos, incluidos los depositados en comederos. Otra peculiaridad es la fuerte competencia con el buitre leonado, que puede estar afectando a su productividad.

La presencia del quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) en la sierra de Guara (Huesca), al sur de la cordillera pirenaica (Cuadro 1), parece que ha sido permanente incluso durante el declive que sufrió la especie en el conjunto de la península Ibérica a mediados del siglo XX. Al parecer, la estricnina y los huevos envenenados no fueron autorizados por el Icona en la provincia de Huesca, y tampoco la caza sistemática de rapaces, lo que permitió que las poblaciones de aves necrófagas se mantuviesen (1).

Existe una cita de un quebrantahuesos adulto abatido por disparo en la comarca del Somontano en 1932. En 1961 fue observado un ejemplar adulto en las cercanías de Nueno por Adolfo Aragües. Según este ornitólogo aragonés, durante los años sesenta se conocían en la sierra de Guara y su entorno las parejas de quebrantahuesos de Nueno y del embalse de Vadiello. Pero la más famosa, sobre todo entre los extranjeros que venían a visitarla, se situaba en los Mallos de Riglos.

A mediados de los ochenta ya se conocían en el conjunto de las Sierras Exteriores Pirenaicas ocho territorios ocupados. Cinco de ellos se encontraban en Guara, entre los ríos Isuela y Vero, repartidos por los escarpes de los cauces fluviales y los desfiladeros más destacados de la sierra. Desde 1986, el número de unidades reproductoras (parejas y tríos) permaneció sin variaciones hasta principios de los noventa, cuando se estableció una nueva en el entorno del río Formiga, favorecida por uno de los primeros comederos que se pusieron en funcionamiento en los Pirineos.

Uno de los promotores de este comedero fue el naturalista David Gómez Samitier, que desde años ochenta contribuyó a que se localizasen nuevas parejas en la sierra y participó en la filmación de “La montaña del quebrantahuesos”, de Richard y Julia Kemp. En este documental aparecen muchas escenas de la especie filmadas en Guara. Destacan las de un nido en el barranco de Balcés y otras espectaculares en las que se documenta la rotura de huesos en rompederos.

En 1995 se incorporó otra unidad reproductora, esta vez en la vertiente norte de la sierra. Desde entonces, las nuevas parejas se fueron instalando cerca de otros territorios existentes –Vadiello, Formiga y Balcés– hasta 2006, año en el que se registró el último asentamiento, formado por un trío que todavía no se ha reproducido.

Quebrantahuesos joven y adulto – Foto Andoni Canela

El quebrantahuesos pasa de 30 ejemplares a más de 1.000 en España

Esta ave carroñera estuvo al borde de la extinción; en la década de los 80 apenas quedaban 30-40 ejemplares. 25 años después, incluso hemos asistido al primer nacimiento de un quebrantahuesos en libertad durante este 2021

El quebrantahuesos (‘Gypaetus barbatus’) es un ave carroñera impresionante. Inconfundible, con sus cerca de tres metros de envergadura. Su silueta volando por los Pirineos es una de las más icónicas de la naturaleza española. Las alas oscuras y finas se estrechan en su cuerpo, mientras que la cola es larga y en forma de cuña. El cuerpo, las patas y la cabeza son de un blanco sucio, aunque deliberadamente se tiñen de color naranja oscuro utilizando óxidos de hierro que encuentran en la roca calcárea cuando están disponibles. Este animal es único en el aprovechamiento de las carroñas, al consumir tendones, huesos… fragmentando cada pieza al dejarla caer desde gran altura sobre las rocas. Siempre ha sido una criatura superviviente, adaptada a vivir en ambientes muy duros entre las montañas.

Y estuvimos a punto de perderla. La persecución directa e indirecta (caza, venenos, coleccionismo, colisión de líneas eléctricas o la electrocución) a la que fue sometida la especie provocó la extinción o casi extinción de la mayoría de macizos montañosos, confinándola finalmente en el siglo XX a algunos macizos de Pirineos (España y Francia), Córcega, Grecia y Balcanes. Es un ave que solo vive en áreas montañosas altas, generalmente entre 500 y 4.000 metros, por lo que tienen un hábitat muy cerrado. Los quebrantahuesos cada vez crían peor y hay más fracaso reproductor, lo que puede provocar una nueva disminución de la especie Fue víctima directa de la persecución contra los grandes carnívoros, al igual que pasó con nuestro preciado lince ibérico (un tándem de miedo y desconocimiento), que de menos de un centenar de ejemplares repartidos entre la Sierra de Andújar y Doñana, hemos pasado a superar los 1.000. En Andalucía, el último ejemplar de quebrantahuesos desapareció en 1986. Y es que, aunque en sí mismo nunca ha representado una amenaza para las actividades humanas, sí ha sido víctima colateral de prácticas como la colocación de cebos envenenados contra los lobos o los osos, así como el deterioro de su hábitat.

La especie carroñera más amenazada de Europa
Afortunadamente, el caso del quebrantahuesos se ha tornado similar al del lince ibérico. Está en estado de recuperación, al pasar de apenas 30 individuos en todo el territorio a más de 1.000 en nuestro país. Así lo describía un estudio del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC)-CSIC que estimaba, por primera vez, la población total de esta especie en peligro de extinción con un método en el que quedan reflejados los ejemplares errantes. Hay un 64% más de los contabilizados hasta ahora. La población del buitre en los Pirineos se encuentra entre 937 y 1.119 ejemplares, de los que el 36% son parejas reproductoras, que están asentadas en territorios. Esta ave rapaz perteneciente al grupo de los buitres está recuperándose poco a poco gracias, entre otras cosas, a los esfuerzos de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), una organización no gubernamental que se dedica a promover y desarrollar proyectos de re introducción y conservación en los hábitats de montaña donde vive el quebrantahuesos.
Gracias a su labor, y mediante peligrosas expediciones de escalada en los Pirineos, rescataron una cincuentena de huevos con escasas posibilidades de sobrevivir en el nido; criaron a los polluelos con una dieta de huesos desde que pesaban solo unos pocos gramos, y les enseñaron los hábitos de su especie. Finalmente, los reintrodujeron en la naturaleza, evitando así la amenaza de extinción. Este fue el inicio de su recuperación. Sin embargo, los expertos comentan que los quebrantahuesos cada vez crían peor y hay más fracaso reproductor, lo que puede provocar una nueva disminución de la especie. Pero, por el momento, el futuro es esperanzador y hay planes para ampliar su territorio.

La situación actual
En la última década, diversos proyectos de conservación han logrado recuperar terreno, como la constatación de nidos de quebrantahuesos al sur del Pirineo. También están presentes en la Sierra de Moncayo (Aragón), así como, al menos, cinco parejas en la Sierra de Cazorla de Jaén (Andalucía) e, incluso, los Picos de Europa, donde no había ejemplares (todos ellos, los liberados en Picos de Europa, están controlados mediante GPS para saber exactamente por dónde se están moviendo y actuar en caso de problemas).

Quebrantahuesos en Sierra de Guara
Quebrantahuesos en Sierra de Guara

25 años después, los esfuerzos de la Fundación Quebrantahuesos no solo han permitido ver sus frutos en forma de más de 1.000 ejemplares volando por España, sino que, en este mismo 2021, hemos asistido al primer nacimiento de un quebrantahuesos en libertad en el Parque Nacional de los Picos de Europa, donde la población original se había extinguido más de 50 años antes. La hembra nació el 14 de marzo y la bautizaron con un nombre muy simbólico: Bienvenida. El objetivo, a partir de aquí, es consolidar las poblaciones de Picos de Europa, Cazorla y Pirineos y conectarlas junto con la Sierra de Gredos (Ávila), donde comenzarán con la reintroducción de ejemplares muy pronto, en 2022.

Lista de aves de la Sierra de Guara y actividades de ornitologia

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